jueves, 13 de julio de 2017

Silly Season

Algunos me llamaréis ignorante pero hasta hace unos pocos días no conocía el término "silly season" dentro del argot del Gran Circo y me parece un buen titular para esta ocasión dado que más de un piloto y los que no lo son también, andan algo tontorrones.
Lamentablemente en estas semanas pasadas no he podido comentar los últimos GGPP por falta de tiempo pero en las RRSS siempre estamos activos ya que no deja de ser un golpe de click.
El caso es que tras la hecatombe mediático-social que provocó la ida de pinza (una más) de Vettel en Bakú parece que el día a día del paddock vuelve a la "normalidad" con las historietas de siempre.

Por supuesto antes de ir con ello, decir que la citada enajenación de Vettel pese a ser injustificable (me sorprende que hubiera defensores de ello argumentando la ralentización premeditada de Hamilton, acción que sin ser nada elegante, es lícita y todos lo han hecho y harán) y condenable desde todos los puntos de vista por un lado, también es otra muestra más (ni mucho menos la mejor) de lo que significa ser un piloto top y luchar por victorias; la historia de la F1 está plagada de encontronazos muy subidos de tonos con exclusiones, acusaciones, insultos... y se quiera o no conforma todo ello una parte  muy importante de la identidad de esta categoría de monoplazas. Este caso concreto supone la enésima reiteración de un piloto que lejos de ser penalizado duramente no ha sido más que, cual chiquillo travieso, "castigado" con una regañina y la típica amenaza de como vuelvas a hacer algo parecido...cosa absurda e inútil porque el delito ha sido cometido y debe ser sancionado (especialmente criticable la actitud y no la acción, que también) para no crear jurisprudencia (aunque con vettel ya la había). Aquí es donde entramos ya en la parte más asquerosa de la F1 que atañe a los tratos de favor para con unos pocos desde los estamentos federativos (aspecto también muy identificativo) y de los cuales Hamilton, que en todo esto ha sido algo así como la "víctima" (cuando él  es poco menos que Vettel en cuanto a actitudes reprochables) también disfrutó en el pasado de las indulgencias de Charlie Whiting y compañía.

(Rusia)

EL BUENO: Bottas         EL FEO: Kvyat               EL MALO: Red Bull


El GP de Azerbayán de este 2017, por si el "toque" Vettel-Hamilton no fuese suficientemente interesante, nos deparó alguna que otra disputa como la malisima estrategia por la que optó Force India dejando a sus dos pilotos tomarse la justicia por su mano tras el ridículo de Canadá en el que evidenciaron un vértigo total en situaciones clave, muy al estilo de Williams ( y no es la primera vez); perdieron dos podios consecutivos y dos buenísimas carreras de sus dos pilotos. De qué sirve tener el mejor motor entonces?
Y hablando de Williams, es una pena como un equipo tan laureado derrama su buen nombre año tras año sin vislumbrar mejoría... a no ser que Alonso recalara allí como una última parada antes de retirarse ( cosa que no debe descartarse viendo la situación del astur). Por el momento los británicos sólo pueden echarse a la boca un tercer puesto de Stroll en Bakú con un tufo tremendo a derrota, añado yo, dejándose arrebatar el segundo escalón por Bottas delante de la bandera a cuadros.
Y para no salirse de la norma de la mediocridad, Massa y el canadiense se quedaron tirados en Q1.
Y no solo eso porque,no sé muy bien que es, pero a Lance Stroll le rodea ya un aura de polémica de la que no sé cómo se librará pero hay está; quizá sea por su juventud, porque su padre está muy, muy pero que muy forrado (y crea envidias) o por su poca empatia para con otros pilotos en según que situaciones pero hasta su paisano Villeneuve (otro que no está nada fino) le critica, esta vez por disfrutar de un test privado con el coche de 2014.

Y seguimos con los desafinados, porque hablando ahora de Red Bull, Kvyat y Verstappen representan la quinta desarmonia cada uno en su estilo. El ruso está empeñado en que Carlos Sainz pague su defenestración en el equipo y cada vez que puede le ataca donde sea; si Sainz fuese como él le habría embestido en Canadá en vez de esquivarle y trompear; un buen tipo.
El holandés errante, como casi se podría denominar ya a "Mad" Max, lleva cinco abandonos en siete carreras y su estela de chico maravilla se eclipsa; mala suerte, falta de acoplamiento al coche? Puede que ambas cosas porque Ricciardo es la cara contraria de la moneda. Algo tiene el australiano que al final acaba sacando el pescuezo con su talento en la pista y su buena lectura de carrera.

Llegados aquí toca hablar de los últimos episodios en el culebrón a tres bandas que conforman Mclaren, Honda y Fernando Alonso. Con lo de Vettel todo este asunto había quedado algo arrinconado, pero los pasos hacia su desenlace final se siguen dando en los backstage.
Honda por ejemplo ha roto su acuerdo con Sauber (si es que llegaron a tenerlo) y su evolución tan ansiada para el MCL32 ha sido como la gaseosa, tras lo cual nada más se espera de ellos.
Creo que la palabra que mejor describe este trienio de decepciones por su parte sería desconcertante.
Cómo uno de los mayores constructores mundiales puede hacer un motor malo de tantas maneras?


Mclaren se ha visto arrastrado a buscar alternativas por motivos económicos (no tienen apenas sponsors), por reputación y por no perder a su punta de lanza que era Alonso y mantenerle en el nuevo ciclo que se avecina en 2018;  que quieran volver a Mercedes es lógico dado su pasado comercial y por tener el mejor motor pero que se estén ofertando a Ferrari, su enemigo histórico, es una línea sentimental que jamás se debería cruzar. Una humillación total.
Es curioso también como en Mclaren han cambiado su discurso hacia el astur pasando de los continuos halagos a pequeños reproches y/o críticas con respecto a las decisiones erróneas de éste en el pasado como advirtiéndole de que se arrepentirá si abandona el barco...
mientras el bicampeón sigue con su estrategia del despiste casi asegurando que tendrá un coche ganador para el año próximo mientras al mismo tiempo los capos de los top teams reniegan con la boca chica de la necesidad de cambiar a sus pilotos cuando la verdad es que todos ellos han hablado con el entorno del español. Esto también es parte identificativa de la F1, el paripé mediático.


Yo personalmente creo que si Mclaren vuelve con Mercedes Alonso se quedará, pero sólo en este caso. En caso de abandonar Woking, el destino final del astur es un auténtico galimatías.
Bottas no es un piloto para el campeonato, pero sea como fuere su adaptación general al equipo alemán está siendo muy aceptable y de seguir así podrían perfectamente ganar el título de constructores lo que injustificaría  cambiar asientos a no ser que a Hamilton se le cruzara el cable en caso de perder con Vettel.
Los cuatro pilotos de Mercedes y Ferrari acaban contrato y sin duda Raikkonen es el eslavón más débil y pasota del grupo, no obstante, Ferrari no acostumbra a tener dos gallos en su mismo garaje por lo que de nuevo como en caso de Mercedes, estarían a expensas de lo que hiciese Vettel.
Pero si Hamilton o Vettel salen de sus actuales equipo, a dónde irían para seguir siendo competitivos si no es para hacer lo que se dice un cambio de cromos?
Y en este caso, dónde quedaría Alonso? En Williams? En Renault? En la Indy?
Y no olvidemos a Verstappen cuyo carácter es más volátil e inflamable que el etanol. Puede que aquí resida la clave de todo pero si el tulipán negro vuela, Carlos Sainz tendría todos los boletos dada la filosofía de Red Bull asi que estamos como al principio.

Por cierto yo también soy de los que piensan que Alonso no debió irse de Mclaren en 2007; a partir de aquello vinieron las prisas. No obstante, me parece un poco sucio por parte de Mclaren reprocharle eso al astur cuando fueron ellos los que le engañaron en aquel histórico 2007. Que lo diga Lauda vale, pero no ellos.





sábado, 8 de julio de 2017

Vender tu alma al diablo

Esta es una de esas reflexiones que a uno le pide el cuerpo hacer tras la sucesión de determinados acontecimientos; en este caso de declaraciones en las últimas 24/48 horas.
La situación de Carlos Sainz, no sólo ahora en la Fórmula 1, sino desde el momento en que dio el "salto" del karting a los monoplazas para llegar a la categoría reina de los circuitos bien podría compararse a vender tu alma al diablo... y en este caso en cuestión el diablo de turno tiene ya puestos hasta los cuernos.
La historia del madrileño no es algo excepcional sino muy al contrario es el modus operandi más extendido entre las escuderías top ,algo que muy bien podría trasladarse también a otras disciplinas deportivas como el fútbol. Captar jóvenes talentos, "reclutarlos" e ir "moldeándolos" al gusto propio para llegado el momento subirles al coche de F1 como paso final, es todo un proceso lleno de penurias, sacrificios e incluso lágrimas para unos y dedicación e inversión para otros con el fin último de conseguir un retorno más que amortizado.  La F1 no es sino la elevación al máximo exponente de las políticas empresariales más avanzadas y/o rentables y esta manera de actuar no es más que una política empresarial más que busca el mayor beneficio con el menor gasto.
Lícita? Por supuesto. Agresiva para con los pilotos? También y mucho, dependiendo de las formas de proceder en cada empresa, perdón, en cada escudería.

Como siempre que hay un compatriota de por medio, a los españoles se nos suele nublar el seso y en seguida vemos al de enfrente como el enemigo a destruir; conviene por ello respirar y permitir que nuestro cerebro obtenga el riego sanguíneo adecuado antes de poner a parir a Helmut Marko, Christian Horner o "Rita la Cantaora" porque siempre habrá tiempo; nunca es tarde para ello.

Como decía, Sainz entró en el Red Bull Junior Team con 15 años, antes incluso de abandonar el karting; si echamos cuentas así a ojo podemos imaginar que desde entonces hasta ahora (tiene 22 años) el gasto en formación y seguimiento que Red Bull ha hecho con él capacitaría moralmente al equipo austriaco para cortar de raíz lo que ellos pudieran considerar una insubordinación, avergonzando públicamente al piloto si es necesario e incluso a sus familiares si fuese preciso ya puestos (su padre en concreto)... siempre hablando desde su punto de vista claro.
Ellos se basan, como buena empresa, en que los pilotos firmaron un contrato y las cláusulas de dicho documento son muy específicas; la verdad es que ciñéndonos a esto, no hay mucho que rebatir y si la empresa o escudería lo tiene claro, el piloto en cuestión debiera tenerlo más claro todavía porque es la otra parte vinculante. Las preguntas a hacerse entonces serían estas:

  •  Por qué insiste Sainz públicamente (quizá asesorado por alguien de su entorno) en usar a los medios para meter presión si conoce las cláusulas? 
  • Está moralmente capacitado para ello habiendo estado tantos años formado por Red Bull?
  • Son desproporcionadas las maneras del señor Marko y compañía?
Cada uno podrá hacerse una opinión pero la mía es que el madrileño se equivoca tensando la cuerda casi en cada carrera sobre un tema que no le afecta en el corto plazo, más aún cuando en ese presente inmediato tiene bastante con lo que lidiar; léase un compañero de equipo que no va a prestarle ni para pipas y un coche que lo exige todo del piloto para puntuar en cada GP.
Y más aún si cabe cuando el año pasado hubo una justificación para hacer un "trueque" de intereses comerciales con Renault y no hubo acuerdo. Qué ganaría Red Bull dejando marchar a Sainz este año con contrato en vigor? Quién vendría con el dineral que Red Bull probablemente pediría por un piloto que no es "nadie" todavía?

Todo esto bien podría definirse como el prisma desde el cual mira y habla un equipo que "lloriquea" por haberse gastado mucho dinero y tiempo en un piloto que ahora se muestra ingrato con ellos.
Pero oiga, es que ese piloto no es un robot, es una persona con sus inquietudes y ambiciones. Una persona que ha tenido que soportar durante sus años de adolescencia las duras condiciones que se le han impuesto con la promesa  (o amenaza según se mire) de llegar a la F1 siempre y cuando cumpliera con todos los requisitos y/o exigencias que se le fuesen imponiendo en forma de resultados satisfactorios en la pista (o si no carretera, que ejemplos hay unos cuantos).
 En el caso de Sainz es ya conocido que para poder subirse al Toro Rosso le fue requerido el trofeo de campeón de las World Series, así como si nada. Y el madrileño lo hizo.
 Como también lo hizo en la Fórmula Renault 3.5 y en la homónima 2.0.
Tiene por ello derecho ese piloto a expresar sus deseos públicamente de manera educada si es preguntado al respecto tras años de sacrificio de su propia vida sin tener que ser tachado de insolente o ingrato si está viendo que sus pretensiones de medrar no pueden ser satisfechas en ese equipo  (y dichas pretensiones son merecidas)?
Pues también, y con más razón si encima desde el equipo hacen gala de una falta de clase y educación absolutas (olvidando que toda relación laboral tiene un doble retorno)  y aprovechando para humillarte a ti y a tu padre bicampeón del WRC, cuyas bocas debieran de lavarse con lejía el señor Marko y algún otro antes de referirse a él.

En conclusión, es una encrucijada total la situación a la que se ven arrastrados ciertos pilotos que en su día otorgan plenos poderes al equipo de turno con esperanzas de llegar a la cota más alta y entonces es cuando le ven de verdad la cola al demonio. Merece la pena convertirse en un títere para conseguir un volante de F1? Si tenemos en cuenta cómo son las otras vías de acceso y los buenisimos pilotos que se han quedado fuera por uno u otro motivo... quizá el fin sí justifique los medios después de todo.